
Hoy 6 de abril es el primer aniversario de mi coche (el CO-CAR), no es el primer año desde que lo tengo, sino que desde se matriculó (que viene a ser como cuando te inscriben en el registro), curiosamente su aniversario es justo una semana antes que el del procurador de esta web perdida de la mano de Dios.
A lo que iba... que cuanto quiero yo a mi coche.... no es un pepinaco, ni tiene el motor de un reactor, pero me lleva me trae, y me ahorra los apretones del metro y el bus. Pero,... ¿se puede querer tanto a un objeto aparentemente inanimado? Pues sí, y con frecuencia por encima de otros seres animados de nuestra vida cotidiana. Exacto, las personas adoramos a falsos idolos inertes antes que a muchos de nuestros semejantes, y es que los primeros tienen la propiedad de no tener nunca culpa ni intención.
Otra gente, para que no se le tache de poco espiritual o simplemente materialista, construye idolos en cera, madera y ropajes (que de buena tinta sé que no valen 4 duros, véase ejemplo) y los pasea por estas fechas. Si llueve no pueden sacar a los idolos, y empieza el televisado llanto. Luego estas personas al haber sido tan buenas adoradoras, al haber pagado en tiempo y tal vez dinero su cupo de espiritualidad pasan al otro extremo regodeandose en el jolgorio y desatendiendo otros asuntos que sí requieren más corazón.
Yo no pretendo dar ejemplo de querer al projimo, ya que contados son los seres a los que yo le tenga más o menos estima, ahora bien, reconozco el puto materialista que soy.
En resumen que veo que me ha quedado un articulo muy opaco: ¡¡¡¡Felicidades Co-Car y el resto a cascarla!!!!
1 comentario:
Quiero denunciar este artículo que parece estar escrito después del consumo de derivados del opio. Consejo del día: no leerlo, quedarse con el título y la foto. Si es que cuando uno no está fino...
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